Posibilidad de introducir una frase o un lema de cabecera

Mugako Sukaldeak es un paseo por la frontera a través de sus caseríos, restaurantes, recuerdos y vivencias recopiladas en sus casas. La vida en los caseríos era humilde y acompasada al ritmo de las estaciones.La cocina era la habitación principal de la casa, donde se reunían, alrededor de la mesa, la familia, las vecinas y quienes por allí transitaban. Las ollas y cazuelas se ponían en la chimenea o sobre el fogón, y los alimentos eran sencillos pero contundentes: su función principal era alimentar a la familia. Además, muchas de las familias solían ser numerosas.

También el contrabando ayudaba a sobrellevar la carga de la vida cotidiana, sobre todo en los tiempos más difíciles (guerra, fronteras cerradas…). La clave es la transmisión: «Imprescindible para comprender dónde estamos, quiénes somos».

Estas historias nos muestran otra época, otra forma de vida: la sinceridad, el sentimiento de haber vivido momentos hermosos: «La vida era dura, pero nos las arreglábamos». Para las personas mayores, eso era lo más importante: «La vida del caserío nos permitía comer aquello que producíamos». Son muchos los testimonios que comparten esta reflexión: «En mi opinión, vivíamos mejor en aquella época. Las relaciones eran más estrechas, la solidaridad más fuerte. La vida era más dura, en comparación con la actual, pero los valores tenían mucha importancia». Y la mayoría recuerda que «la vida tenía una estrecha relación con la frontera».

Dar a conocer nuestras raíces, nuestra cultura, nuestra identidad y crear lazos intergeneracionales.